
las historias que vivimos se excriben en el cuerpo como
cadencia de voces sentimientos olvidos
vamos venimos
transcurrimos
atravesamos zonas de improbabilidades y azar
y a veces percibimos una interacción misteriosa
un vivir infinitamente cada día
cualquier día
improvisamos la realidad
la esperanza como excusa del tiempo
los días como pases de magia que no borran la ilusión sino que la reinventan con cada amanecer
así la vida se balancea en un umbral que oscila entre las arritmias del deseo
algunos incendian pasiones
otros restan sin conjugar
vamos dejando huellas sobre la Tierra
de lo que fuimos de lo que somos
fragilidades agitadas en medio de una vastedad desconocida
intensidades afectivas azares inesperados infortunios
devenires múltiples y azarosos
el impenetrable enredo de existir que no conoce razones
nos aterra el silencio del pensamiento como un espacio sin letra que acoge el misterio
- debe ser por eso que se habla tanto -
a veces como aves extasiadas nos estrellamos contra el reflejo
en vez de transformarnos en un lugar vacío para poder oír y esperar que las palabras lleguen
frente al gesto silencioso y augusto de la piedra que se vive infinitamente a sí misma cada día
vivimos como actos de una obra que parecen poder cambiar en cualquier momento
pero el día se acaba la vida pasa
rastros en las nubes soplos de espuma
no alcanza el tiempo para nombrar lo que se esfuma
la culpa es de la sed de vivir que nos crea un mundo maravilloso y se guarda la clave
Julio 27 de 2025