
hay recuerdos que suelen embestir las vidas en las horas más lívidas y crepusculares
sombras que respiran y recelan nuestros movimientos
una especie de veneno cuya intrusa presencia echa por tierra la inadvertida tolerancia a lo real
y entonces nos posee un extraño desasosiego como flecha que pierde vuelo
esa sensación de un tiempo de descenso entre especulaciones y conjeturas
algunas mañanas despiertan con engañosa inocencia
a veces felizmente ingrávidas
en tanto el día se dilata incierto al filo del áspero mundo
y arrastra el inmenso rumor de la vida por ese camino inextricable que todos recorremos
ante un cielo desapacible con frecuencia se dibuja una tempestad
qué vendaje poner entonces sobre el alma
Si el polvo de este mundo late con horror
estallando en estrépitos sordos
un mundo en suspenso disfrazado de miedo donde nacemos precarios y crecemos hurgando el silencio en el fondo de las cosas?
la palabra al decirse pone su distancia
cómo hablar fuera de ella fuera del lenguaje?
cómo contarnos los recuerdos?
cómo recordarlos?
una grieta indiscreta se atraviesa y crece lentamente bajo la seducción del afuera
Julio 4 de 2023