
debe ser cierto que hay recuerdos que suelen estar cubiertos por una pátina gris
no solo por lo que el tiempo que va pasando les ha dejado
sino por las cenizas de lo que ha ardido
ya que en el pasado se guarda lo irrecuperable que genera su tristeza
y al descubrir la memoria del fuego sin arder es donde hallamos la experiencia
la cosa en su inequivalencia
en su singularidad
en la vasta energía de su transmutación
la vida acontece en demasía. Cada instante rebosa excedido
sobrepasado de sí
y la mirada del mundo no alcanza a distinguir la sutileza de las cosas
su costado menos obvio
su margen casi indeleble
y aunque se percibe un vacío turbio entre la niebla
una grieta inmensa y luminosa guarda un secreto oculto en la tormenta
dicen que el alma
es un barco que se mueve empujada por los vientos del espíritu y que vaga eternamente
una criatura abierta al precario equilibrio de lo insostenible de la vida necesaria
sin el amparo de la costumbre
siempre de camino hacia otro lugar
descubriendo el mundo y recorriendo su urdimbre sus enredos sus heridas
la inapelable opacidad de sus misterios
a través de su borde sutil resbaloso inatrapable como la misma vida
esa raíz de lo insondable que desvela
Abril 3 de 2026